viernes 14 de marzo de 2008

La compra-terapia

Estoy “depre”. Lo mejor es irme esta tarde a esos centros comerciales que tienen de todo y comprarme algo. Es lo que tiene la compra-terapia. Por cierto, nombrecito que ningún psicólogo vería bien porque eso de que un “Corte Inglés” te quite pacientes no sienta muy bien a ese colectivo, que me lo han dicho. Ya puestos a gastar dinero, ¿por qué no en ellos? Pero la verdad es tozuda y hasta ir a una consulta de ellos ya es como para irse de compras…después.

Es lógico, Ni el parque de atracciones, ni el cine ni nada de ocio puede superar lo que sientes cuando pasas el umbral de un sitio “demoníaco” de esos…porque puestos a tentar, superan a cualquiera. Vas paseando entre libros, discos, cámaras, televisiones que te están diciendo “cómprame,cómprame” con tal fuerza que acabas cediendo; eso sí, algunas “compras” son tan agradecidas que cuando abres el embalaje de lo comprado, el manual de instrucciones te da las gracias por adquirir el producto…y, yo me digo, “es que a pesado no te gana nadie”…o será eso de la competencia. Realmente, esos manuales debería iniciar con una frase tal como ésta: Muchas gracias que hayas pasado de comprar demás morralla, este….(ponga electrodoméstico cualquiera) le servirá mucho más que los demás.

Pero bueno, lo normal son pequeñas cosas que el bolsillo no está para muchos lujos y hay que “dosificar” otras tardes de compra-terapia. En mi caso, son los libros los que me hacen perder la cabeza en estas “sesiones”.Mi biblioteca personal va camino de superar con creces a aquella de Alejandría porque a, cada chasco, zas, un libro. A este paso, voy a entrar en otra depresión por ver tantos libros encima de mi mesita de lectura…que acabaré comprándome otro.

Lo curioso, no sé si me seguirán, es la cantidad de excusas que nos tomamos para ir de compra-terapia: que si tenemos un mal día, un libro; que si el atasco ha sido insoportable, un DVD, que si el niño del piso de arriba se ha dedicado a incordiar, un billete de viaje…de regalo para sus padres para que se vayan con el niño, etc. En mi caso, hasta los deportes me llevan de cabeza a la compra-terapia de forma habitual…si ganan, estás exultante y te vas de compra; si pierden, necesitas algo que te quite el mal sabor de boca…¿y si empatan?. Pues imagínense, doble sesión porque ni han ganando…ni han perdido. Así se deja uno el jornal. Hale, me he vuelto a deprimir…otro libro “a la saca”.

Seamos sinceros, el día que Aldous Huxley se decidió a escribir su libro “Un mundo feliz” estaba pensando en que la Soma no era una droga sino una excusa para irse de compra-terapia.

Hale, hasta luego, ya les diré que me he comprado en esta nueva “sesión”…aunque, me parece que ya lo saben.