Hoy era un día feliz. Sí, lo era porque me había acercado a ciertos grandes almacenes para comprar un nuevo electrodoméstico...que no estaba muy domesticado, por cierto. Sí, era un DVD de la nueva tendencia: el Blue-ray, ese que me ha hecho comprar por cuarta vez la saga de la Guerra de las galaxias: la tuve en VHS hasta que sacaron el laser-disc-; por cierto, todos mis vinilos se fueron a la basura para dejar espacio a los nuevo macro discos...hasta que sacaron otros más pequeñitos que, unidos, a una nueva casa minimalista, hacían más fácil la ocupación de la casa...porque eran los discos o yo. Cuando ya los tenía en DVD ha venido este blue-ray que me ha incitado a comprarlos: total, si dicen que mejora en los detalles de imagen...a lo mejor elimina a Jar jar Binks.
Llegué con mi coche hasta el aparcamiento, lo aparqué de cualquier modo y me dirigí hasta el interior de la tienda donde varios dependientes fueron a por mí. Cada uno parecía llevar una placa diferente y me iban recomendando sus productos hasta que, al final, me decanté por uno sencillo. Me comentaron lo de poner varios altavoces y el surround de esos que se fabrican para que sientas por el cogote el aliento de Freddy Krugger pero cuando les comenté mi disputa por el espacio, acabaron cediendo.
Llegué a casa con mi nuevo aparato que pesaba tanto que no sé si llevaba un DVD gracil. ligero...japonés o una caja repleta de piedras. Cuando lo abrí lo entendí: media caja estaba rellena de cables, accesorios y el DVD;mientras, en la otra parte había dos manuales de instrucciones.Para variar, cuando cogí uno no me enteraba de nada: idiomas varios: ruso, griego, turco, finlandés...hasta acabé esperando encontrarme con la escritura de los antiguos egipcios.Ya me imaginaba a ver a un pájaro que significase euroconector, o un ojo que nos indicara que ya se puede ver la peli tras tocar y tocar teclas. Tiré el grueso manual a un lado y cogí el otro que me era algo más familiar: inglés, alemán, francés, italiano y¡¡español!!. Sí, como siempre se coge como segundo el manual que está en español. Lo curioso es que da igual porque, total, sigues sin entender nada de todo lo que ponen.
Empecé a hojear el manual y tras una primera hoja de gratitud en la que agradecen que les compremos, empiezo a ver toda una serie de advertencias que no sé si tenía delante de mí un DVD o un artefacto tal que necesitara un manual de desactivación antes de que estalle: si pones las pilas al revés en el mando a distancia, explota; si abres el aparato tienes una descarga electrónica...por no hablar de "evitar sugerencias" tales como poner encima una jarra con agua(claro, lo más normal)...y lo delicados que son: limpia este aparato con un trapito suave, humedecido con alcohol isopropílico...y piensas, encima "caprichosos". En serio, acabas pensando que tienes que tener el número de bomberos cerca porque cualquier cosa hace que el DVD acabe saliendo fuera de la casa.
Coloco el DVD en la mesa, debajo del televisor de 21 pulgadas comprado hace un lustro, ajusto los cables uno a uno y sigo los pasos del reloj. El manual ya me advierte que el aparato no tiene mucha memoria, lo que unido a los continuos cortes de luz me hacen valorar si vale la pena ponerle la hora de España, Hawai o la isla de Pascua. Sigo configurando el DVD siguiendo lo que indica el manual hasta que al final consigo que funcione. Coloco el disco y empiezo a verlo hasta que me encuentro con el primer problema: los detalles serán excesivos pero mi tele empieza a darme problemas con la imagen. Me voy directo a la parte de solucionar problemas y me encuentro cuatro hojas que van desde lo absurdo(¿no se escucha ruido? Aumente el volumen) hasta el complejo. Me doy cuenta que el aparato es menos fiable de lo que me parecía en principio porque todo lo hecho antes se ha ido al carajo en cuanto el lector de blue ray hace aparecer al Jar Jar Binks...en toda su plenitud. En menos de un día me dijo basta. Desconecté el aparato y me puse a meterlo todo en la caja y de cualquier manera(es como desmontar un motor que cuando lo montas...te sobra una pieza).
Lo llevo a la tienda a última hora donde, al verme con el embalaje, ninguno se me acerca.Espero que me permitan devolverlo pero el encargado me indica que no puedo hacerle pues falta uno de los manuales de instrucciones. Cuando llegué a la casa me di cuenta que lo había colocado como pisapapeles.
domingo 2 de agosto de 2009
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